La psicoterapia integrativa pretende integrar los distintos aspectos de la personalidad tratando los aspectos negados, no resueltos, o rechazados reduciendo el uso de mecanismos de defensa que limitan la espontaneidad y la flexibilidad a la hora de resolver problemas, relacionarse con los demás, y mantener una actitud saludable ante la vida.
Además pretende integrar los distintos enfoques del funcionamiento humano entre los que se encuentran las siguientes terapias: la psicodinámica, la terapia centrada en el cliente, el conductismo, la psicología cognitiva, la terapia de familia, la terapia gestáltica, las psicoterapias corporales, teorías de relaciones objetales, y análisis transaccional todos ellas desde una perspectiva dinámica y sistémica. Cada una de estos enfoques proporciona una explicación parcial que se enriquece cuando el psicoterapeuta los combina selectivamente integrándolos en su práctica.
El objetivo de la psicoterapia integrativa es facilitar que el cliente se viva a si mismo, y en relación con los demás, en armonía y equilibrio en sus distintas etapas de desarrollo aumentando sus consciencia, alejándose del dolor y abriéndose a nuevas experiencias.